¡Las Señales Están Por Todas Partes!

Fuimos Creados por Seres Venidos del Cielo
Nuestros Antepasados Lo Sabían

Discurso Semanal

Somos testigos de la acción de la no-reacción

septiembre 21, 2025

Es muy importante recordar quiénes somos cada día, porque es fácil olvidarlo, muy fácil. Hay tantas ilusiones y distracciones en la vida que podemos llegar a olvidarlo. Requiere el uso constante de la supraconsciencia para recordar quiénes somos.

Esta mañana, estaba viendo las noticias en internet. Y, por supuesto, todos lo saben: la desolación, la devastación en Gaza. Un periodista cogió un coche y fue a la playa en Tel Aviv, a tan solo cincuenta kilómetros. Allí, la gente estaba de fiesta: bebiendo, bailando, comiendo, a cincuenta kilómetros de la gente que está muriendo de hambre. Bailaban y se alegraban, como si celebraran el hecho de ser judíos. Y el periodista preguntó: “¿No les preocupa que a tan solo a cincuenta kilómetros haya niños muriendo de hambre?”.

Esa es la pregunta.

Viendo con los ojos de los Elohim: cincuenta kilómetros: de un lado, devastación, hambre, genocidio; del otro, fiestas, baile, comida. Olvidaron quiénes son. Si recuerdas quién eres, llenas bolsas de comida y las llevas a Gaza. Imagínate: estás en Tel Aviv, en un restaurante, y a cincuenta kilómetros un niño muere cada diez minutos por falta de comida. No les importa. Bailan, comen, beben. ¡Increíble!

Yo no puedo ver eso sin llorar. Incluso al recordar esta imagen ahora, me salen lágrimas. Pero no, bailan, cantan, hacen fiestas, no les importa. Claro, debemos ser felices. No todo el mundo tiene que llorar por los niños de Gaza. Como dije antes: debemos ser más felices de lo normal para luchar por la paz y el amor en la Tierra, en todas partes. ¡Pero a cincuenta kilómetros de Gaza! Puedes caminar y en quince horas estas allí. Y aún así, comes, bailas, cantas y no quieres pensar en los niños de Gaza.

¿Por qué están en Israel? ¿Para qué? ¿Para celebrar a los Elohim? No. Solo para comer, bailar, cantar. Y sin embargo, el mandamiento de los Elohim, su mandato es: “No matarás”. No les importa. Y vendrá el castigo. Israel desaparecerá, y será un baño de sangre.

Ahora todo el mundo está en contra de Israel: Turquía, todos los países árabes, China, Rusia. Casi todos los países, excepto dos, dicen: “Israel, si no paran, intervendremos”.

Esta mañana, algunos decían: “Hay que destruir la ONU”. Y tienen razón. ¿Cuál es el propósito de la ONU? ¡Evitar precisamente esto! Esa era su razón de ser: evitar genocidios. Durante años, en conflictos, la ONU enviaba soldados con cascos azules para detener la violencia. ¿En Gaza? Nada. Nadie se mueve; ¡nadie hace nada! La ONU es como un fantasma. Todavía existe, pero es completamente inútil, como el papel del baño: solo sirve para la basura. Hacen reuniones, votan, y cuando hubo una votación para obligar a Israel a detener el genocidio, se supondría que todos votarían a favor. ¡No! Inglaterra y Estados Unidos votaron en contra. Saben lo que está pasando, pero no mueven un dedo. ¡Esto está pasando ahora!

Así que, prepárense para algo muy sangriento que sucederá pronto. ¡En qué época vivimos! Increíble. Lo que pasó con los nazis en Alemania no se compara con esto. Después de la guerra, la gente decía: “No lo sabíamos. No sabíamos lo que estaba pasando en Auschwitz, en los campos de concentración”. Pero en el caso de Gaza no pueden decir eso. ¡Todo el mundo lo sabe! Esa es la gran diferencia. Todas las televisiones del mundo muestran las imágenes. Es un genocidio en vivo. Todos los días, niños muriendo de hambre, niños muertos. Lo vemos todos los días. Doloroso. Difícil. Pero lo más doloroso vendrá después. Ahora la gente dice: “Es terrible”. Pero no hacen nada. Más tarde, en cinco o diez años, las nuevas generaciones preguntarán: “¿Por qué nadie hizo nada?”.

Yo siento compasión por la gente que sufre en Gaza. Pero siento aún más compasión por las futuras generaciones: sus hijos, sus nietos. Ellos mirarán a la humanidad y preguntarán: “¿Por qué no hicieron nada?”. Y nadie podrá decir: “No lo sabíamos”. Eso será lo más doloroso. Si la humanidad sobrevive –y esa es la condición–, vivirá con culpa y vergüenza: “¿Por qué no hicieron nada para detenerlo?”. Y nadie podrá decir: “¡No lo sabíamos!”. Esa es una pregunta que atormentará a la humanidad para siempre.

Y resulta aún más doloroso que esto provenga de quienes sufrieron bajo el régimen nazi, quienes pusieron carteles por todas partes con la frase: «¡Nunca más!». ¿Nunca más? ¡Y ahora son ellos quienes lo hacen! Incluso los intelectuales y filósofos más destacados de Israel afirman: «Lo que estamos haciendo con los palestinos es peor que lo que los nazis nos hicieron». Y tienen razón. Porque esta vez, todo se transmite en directo por televisión, día tras día. Nadie puede decir: «No lo sabíamos». Ustedes sí lo saben. ¡Lo saben! Y las generaciones futuras cargarán con esta culpa para siempre. Y esto está sucediendo ahora mismo. ¡Es increíble!

Cada día veo esto y me sorprende, me decepciona la humanidad. Veo la computadora, la televisión, y le digo a los Elohim: “¿Por qué me enviaron a esta pesadilla? ¿Por qué?”. Incluso para el Último Profeta, es increíble. Pero estoy aquí. Y soy la única esperanza. Es muy, muy doloroso para mí. Tengo que confiar en la humanidad. Los Elohim confían en la humanidad. Pero con lo que está pasando, es muy difícil mantener la esperanza porque cada día lo vemos, somos testigos de la acción de la no-reacción

Israel es un pequeño Estado – siete millones de personas. ¡Somos ocho mil millones! Podríamos destruir a Israel muy rápidamente. ¡Pacíficamente! Solo hay que quitarles las armas, decir: “Ya basta”. Pero no pasa nada.

Así que, es un momento muy difícil. Para los Elohim, para su Profeta. Cada día, lloramos. Y Satanás se ríe: “¡Les dije! ¡Les dije!”. Yahvé responde: “No, lo detendrán”. Y Satanás dice: “¡Miren, nadie se mueve!”. Exactamente como el sacrificio de Abraham.

Pero aún tenemos esperanza. Porque confiamos en Elohim. Y si aún estamos aquí, es porque haremos algo. No solo nosotros – muchos movimientos están surgiendo. En todo el mundo, la gente está conmocionada. Los gobiernos no se mueven, pero el pueblo sí. Las calles están llenas de protestas y tendrán que hacer algo. Está desencadenando una especie de revolución mundial. Porque ningún ser humano puede aceptar esto.

Y tú eres parte de ello. Tienes una responsabilidad. Cuando meditas, solo un minuto por la paz, puede parecer inútil, pero no lo es. ¡Tienes mucho poder! Influyes en todos en la Tierra. Los impulsas a reaccionar. La única manera de escapar de este drama es a través de tus meditaciones por la paz. Influyen no solo en la gente en las calles sino también en los gobiernos. Porque lo que sucede en tu mente afecta a toda la humanidad. Cuando te sientas en la calle y meditas un minuto por la paz, cambias el cerebro de la humanidad. ¡Siente esto! No te sientas pensando: “Es inútil”. No lo es. ¡Es enorme! La física cuántica lo demuestra. Lo llaman “entrelazamiento cuántico”. Cuando una partícula se mueve aquí, otra se mueve en otra parte del Universo. Lo mismo con tu cerebro. Lo que sucede en tu cerebro afecta el cerebro de otras personas, no solo en la Tierra, sino en todo el Universo.

Volvamos a la enseñanza de los Elohim. ¿Qué somos? No «quiénes», sino «qué». Somos el Infinito tomando consciencia de sí mismo. Cada uno de ustedes, aquí presentes, es el Infinito tomando consciencia de sí mismo. ¡Qué grandioso! Sientan este poder. Por eso les enseño a decir: «Soy». ¿Qué soy? El Infinito que toma consciencia de sí mismo. Miren su mano: Infinito. Miren en el espejo: Infinito. Miren a los ojos de los demás: Infinito.

Y juntos, nuestro poder crece. Cuando estamos juntos, como ahora, cada cerebro en esta sala aumenta el poder de los demás. Es la verdad, somos muy poderosos, porque somos Raelianos. Gracias a los Elohim, que están vivos a través de nosotros. Somos los Elohim en la Tierra. Construiremos una Embajada para recibirlos. Pero recuerden, ustedes son los embajadores, sus embajadores, no solo yo. Cuando reparten folletos, cuando difunden su Mensaje, cuando meditan por la paz, son embajadores de los Elohim, son el Infinito en acción.

Y después de este discurso tan impactante, quiero terminar con algo hermoso, pero relacionado. Recientemente, una nueva computadora cuántica —que no tiene nada que ver con las computadoras que conocen; es como comparar una mariquita con un elefante— resolvió un problema en un minuto que a todas las supercomputadoras del mundo les llevaría 47 años. ¡Una computadora cuántica lo hizo en un minuto! Esa es la brecha tecnológica. Comparado con los Elohim, sigue siendo como comparar una mariquita con un elefante.

Y esta semana tuvimos otra noticia fantástica. Un científico, que no piensa como los demás, dijo: «Debemos replantear nuestra idea sobre los OVNIs». Dijo: «No es posible que sean naves espaciales. La forma en que se mueven, su reacción ante los aviones, es imposible». Dijo: «Aparecen en un lugar y, al instante, en otro, el mismo OVNI». Aparecen instantáneamente, desaparecen instantáneamente. Como dije hace veinticinco años: cuando vi el OVNI de los Elohim en Francia, vi una luz parpadeante que se acercaba lentamente. No necesitan luces intermitentes. Las luces intermitentes eran solo un recurso psicológico para tranquilizarnos. En realidad, si quisieran, podrían aparecer aquí mismo, al instante. No necesitan una nave espacial; ¡pueden aparecer aquí de inmediato!

Imagínense a uno de los Elohim apareciendo en medio de esta habitación: la mayoría de las personas huirían asustadas. Todo se reduce a la psicología. Su tecnología es completamente fuera de este mundo. Recuerden la enseñanza de los Elohim: el cinturón, la nave espacial… ¡espectacular! Pero también dicen: «Podemos mover sistemas solares». El Sol, otro sol, planetas enteros: «¡Cambiaremos su posición!». Es tecnología. Como dice la Biblia: «Una ciencia demasiado misteriosa para nosotros».

Recuerdo un pequeño vídeo donde seres humanos contactaron por primera vez con una tribu primitiva en la selva. La tribu nunca había visto a personas blancas y, cuando les mostraron imágenes en una televisión, miraban la pantalla y preguntaban: “¿Dónde están esas personas?”. La diferencia entre esas personas primitivas y nosotros –y nosotros comparados con los Elohim– es exactamente esa: somos como mariquitas. La tecnología de los Elohim es incomprensible. No intentes entenderla: “Quizás en diez mil años de progreso la entenderemos”. El hombre en la selva amazónica no entiende la televisión porque primero debe aprender sobre electricidad, de dónde viene la energía… tantos pasos antes de sentarse en el sofá a ver la tele. La diferencia es así, pero con los Elohim no es como un elefante, sino como un millón de elefantes.

Es maravilloso, porque nos ayuda a conservar una cualidad muy importante: la capacidad de asombrarnos: con una flor, un animal, una mariquita o una hormiga. Las hormigas tienen, en cierto modo, una computadora en el cerebro: siempre encuentran su hormiguero, nunca se pierden. Su nivel de “tecnología” es asombroso. Nos asombra un dron –es gracioso–, pero una hormiga tiene mayor complejidad cerebral que nuestras computadoras cuánticas. Lo mismo ocurre con las abejas. Está en todas partes. Así que asómbrate con todo en el mundo.

Una última imagen para mantener tu capacidad de asombro: veo el amanecer todos los días –¡hazlo tú también! El sol no sale; la Tierra gira y vemos que sale el sol. Pero todos dicen: “Sale el sol”. Wow! Los Elohim, viendo a la gente en la Tierra decir “sale el sol”, se estarían riendo a carcajadas. Me encanta la imagen de una nave espacial con extraterrestres dentro riéndose: “¿Por qué celebran con fuegos artificiales? ¡Porque acabaron de dar una vuelta alrededor de su sol!”. Cuando celebramos Año Nuevo, celebramos una vuelta alrededor del sol. Somos tan primitivos.

Asombrarse con esta tecnología es muy importante para el cerebro. Envejecer no es solo que el cuerpo se haga mayor; es perder la capacidad de asombrarse. Puedo ver una lombriz en el camino –me encanta el nombre japonés “mimizu)– y pensar: ¡es una supercomputadora! No puedes imitar lo que hace una lombriz de tierra; fue creada por los Elohim. Nunca dejes de prestar atención a los caracoles, las lombrices, las mariquitas, los mosquitos, las cucarachas… son increíbles. Me encantan las cucarachas: abre un huevo y ves doce larvas, como si estuvieran durmiendo en cápsulas espaciales. Nosotros no sabemos hacer eso. Están en tu casa, están por todas partes. Conserva esa actitud; si la pierdes, envejeces. «¡Oh, qué hermoso amanecer! ¡Oh, una cucaracha!».

¡Sorpréndanse unos a otros! Cuando veo sus rostros, me maravillo de cada uno de ustedes. Sorpréndanse mutuamente. Todos tenemos dificultades; tenemos días buenos y malos, pero estamos vivos y podemos respirar. No des por sentado ese primer suspiro al despertar. Cuando me levanto —voy a cumplir 79 años en unos días, ahora tengo 78—, antes de abrir los ojos, respiro y digo: «¡Wow! ¡Puedo respirar!». Siéntelo. Siente el aire entrando. Cada día mueren ciento cincuenta mil personas, y ya no pueden respirar. Pero tú puedes levantarte, salir de la cama, abrir los ojos. ¡Sorpréndete de eso! Si no prestas atención, pierdes la juventud. Ahora mismo, millones están en el hospital —fácil de visitar—, ancianos con andaderas, con tubos para respirar. Tú estás aquí sin tubos; puedes respirar, puedes caminar. Disfruta cada segundo.

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Sé bueno para nada

septiembre 14, 2025

Esta mañana, siento la presencia de los Elohim más que nunca. Ellos observan todo lo que sucede en la Tierra, llenos de esperanza. Los Raelianos y los Elohim: somos iguales, pero diferentes a la mayoría de la gente. Existe el yin y el yang, el bien y el mal, y los seres humanos siempre parecen encontrar razones para olvidar a los Elohim.

Al principio, la gente dedicaba su vida a los Elohim. Moisés transmitió mensajes maravillosos, pero el pueblo creó un becerro de oro, un ídolo. Un ídolo es algo que se trata como a un dios, pero siempre está hecho de algo: madera, piedra u oro. ¿Qué es más valioso, un ídolo de piedra o uno de oro? Es lo mismo. Son lo mismo, no tienen valor, ¡son nada!

Y el Mensaje de los Elohim es muy claro: no adores ídolos de piedra ni de oro, porque solo tienes a un creador, uno solo, pero en plural: los Elohim. ¿Por qué tomar un trozo de piedra y rezar delante de él? Debes dar gracias cada día por tu vida, a los Elohim, no a un trozo de piedra. La piedra no era bonita, así que la hicieron de oro. Hicieron un becerro de oro y le rezaban diariamente.

“¿Elohim? ¿Quiénes son los Elohim?”, preguntaban, aunque el mandato era muy claro: ¡No te arrodilles ante los ídolos! Y Moisés tuvo que luchar mucho contra ellos. Destruyó el becerro de oro y gritó: ¡Lean el Mensaje de los Elohim: nada de ídolos! ¡Da gracias solo a los Elohim!

¿Se imaginan? Vienen a la Tierra, crean la vida y esperan que la gente les dé las gracias. En cambio, hacen un becerro de oro y se arrodillan ante él cada día. ¿Puede haber algo más absurdo? Y creían: “¡Este es Dios!” – un becerro de oro, una ternera de oro. Pero es un símbolo maravilloso, porque muestra que los seres humanos fácilmente convierten el oro en un dios.

¡Oro! ¿Acaso no sigue siendo un dios hoy en día? Todo el mundo persigue el oro; incluso las palabras oro y dios suenan casi igual. (En inglés)

Miles de años después, vino Jesús, mi querido hermano. Fue al Templo de Jerusalén, que fue construido solo para amar a los Elohim, ese era su único propósito. ¿Y qué encontró? Gente vendiendo oro. ¡El templo se había convertido en un mercado! Había mesas por todas partes, y casi no quedaba espacio para orar a los Elohim. En cada mesa, la gente intercambiaba oro por imágenes de Dios.

Todos conocemos la historia. Jesús enseñaba: Ama a tu prójimo, ama y ama. Si alguien te da una bofetada en la mejilla izquierda, preséntale la derecha. Una enseñanza maravillosa. Pero cuando vio que el oro reemplazaba a Dios, se enfureció. ¡Jesús estaba furioso! Volcó las mesas con tanta violencia que todos los comerciantes huyeron asustados, temiendo que los golpeara.

Debemos corregir la imagen falsa de los Profetas como seres siempre pacíficos y no violentos. Sí, son absolutamente no violentos, pero cuando se irrespetaba a los Elohim, es necesario actuar. Por eso Jesús echó a los comerciantes del templo. Es una imagen muy reveladora. A los sacerdotes no les gusta mencionar esta historia porque no encaja con la narrativa suave: no violencia, ama a tu prójimo. Pero es verdad: destruyó las mesas y arrojó las monedas de oro al suelo.

¿Y cuál es el poder supremo en la Tierra hoy? ¡El oro! El mundo está gobernado por los bancos. Bancos creados por un judío, Rothschild, quien supuestamente amaba a Dios. Él creó el sistema bancario mundial. Hoy, ningún país es gobernado por su gobierno; son gobernados por los bancos, que tienen a los políticos agarrados de las “bolas”.

Solo dos países expulsaron los bancos de Rothschild: Rusia (Putin dijo: ¡Fuera!) y China. Declararon: «Los bancos no nos van a gobernar. Este país pertenece al pueblo. Nadie nos hará esclavos». Porque en los llamados países democráticos, la gente es esclava sin darse cuenta.

¿Qué es una tarjeta de crédito? Nada más que la cadena que usaban los esclavos. Antes, los esclavos llevaban cadenas para demostrar que pertenecían a un amo. Hoy, tu tarjeta de crédito hace lo mismo. ¿Crees que tienes tu coche o tu casa? No. Le pertenecen al banco. Deja de trabajar, deja de pagar y el banco lo toma todo. El oro gobierna el mundo.

¿Por qué hay guerra en Ucrania? por el oro. ¿Por qué hubo guerra en Irak? por el oro. A veces, un líder intenta cambiar las reglas, como Muammar Gaddafi, que quería crear un banco popular. A los banqueros no les gustó, así que lo asesinaron.

Y ahora, hay un líder fantástico en África, en Burkina Faso, que está haciendo lo mismo. Por supuesto, arriesga su vida cada día, con tantos que intentan matarlo. Recientemente, lo nombré Guía Honorario de la Humanidad. Promueve los Estados Unidos de África. Yo lo dije hace cincuenta años. Promueve una moneda africana única, el Afro. Yo lo dije hace más de treinta años. Está poniendo en práctica todo lo que he estado enseñando al mundo durante más de 30 años.

Francia posee más de cincuenta toneladas de oro. ¿De dónde viene? No hay minas de oro en Francia. Ese oro viene de África, principalmente de Burkina Faso. Es una injusticia. Una vez más, como en tiempos de Moisés, como en tiempos de Jesús, el mundo se rinde ante un falso dios: el oro.

¡Y Maitreya llega justo a tiempo! Así como Jesús echó a los mercaderes del templo, yo aparto todo y a todos los que se interponen entre la humanidad y los Elohim. Los devuelvo al camino de los Elohim. Porque todo el oro del mundo —no llevarán ni un gramo cuando mueran. No pueden llevar su casa de lujo, su coche, su fortuna al planeta de los Elohim. Nada Lo único que llevan es el amor que dieron. Y eso es hermoso.

Así que hoy, como cada domingo, nos reunimos para amar a los Elohim, para recordar quiénes son y quiénes somos. Venimos del polvo y al polvo volvemos, pero los Elohim nos ofrecen la vida eterna. En su planeta no hay oro. ¡Nada! Y, sin embargo, todos son felices. Todos tienen un lugar donde dormir. Todos tienen comida. Nadie trabaja, solo son.

Por eso siempre les digo: ¡Sean! Si no pueden simplemente ser, entonces la vida eterna se convierte en un castigo. Imaginen estar deprimidos para siempre. Los Elohim no son sádicos; ofrecen la vida eterna solo a quienes son felices. Somos la única religión del mundo que hace de la felicidad un deber. No “pueden ser felices”, sino que deben ser felices. Desde el momento en que se despiertan: ¡Maravilloso! Sé feliz por nada. Y eso nos lleva a la meditación. ¿Qué es la meditación? Nada. La nada. Como cuando la gente va a un monasterio zen y le pregunta al maestro: “Enséñame a meditar”. El maestro responde: “Siéntate”. Pasa una hora. “¿Y ahora?”. “Siéntate”.

De niño, mis profesores y familiares me decían: “No sirves para nada”. Tenían toda la razón. ¡Creo que soy el mejor en no hacer nada! Suena fácil, pero es muy difícil. Los grandes maestros daban lecciones, pero yo miraba por la ventana, viendo los pájaros en los árboles. El profesor me regañaba: “¿Por qué no escuchas?”. Y yo respondía: “Aprendo más de los pájaros”. Se enfurecía, y le decía a mi madre: “No sirve para nada”. ¡Sí! Y sigo sin servir para nada. Ese es el rasgo común de los Profetas: Buda tampoco servía para nada. Y lo único importante es la nada. Cuando no sirves para nada, estás listo para la vida eterna

Cuando llegues al planeta de los Elohim –y sé que todos lo merecen– será como ir a un monasterio zen. Llegarás y dirás: “¡Estoy vivo! ¿Y ahora qué?”. Y si un Eloha te da la bienvenida, te dirá: “Siéntate”. Eso es la vida eterna.

Muchos trabajan duro toda su vida y, a los sesenta y cinco, se jubilan. De repente se sienten inútiles y deprimidos. En Estados Unidos, la mitad de los jubilados toman antidepresivos. No tienen nada que hacer, ni nada dentro de sí. En ese estado, la nada es un castigo. Pero en la vida espiritual, la nada es un placer.

Practica con los animales. No necesitas palabras con tu gato. Lo observas, lo sientes y puedes pasar horas mirándolo. Entonces, el nivel de comunicación con el infinito es enorme. Los animales son maestros. Ámalos; nos muestran el camino.

Amo a mi gato. Una vez vino a una reunión. Se estira, bosteza, duerme dieciséis horas al día. ¡Dieciséis horas! La gente piensa que los animales son perezosos, pero viven maravillosamente: sin bancos, sin ídolos de oro.

Así que, practica ser un bueno para nada. Porque cuando mueras, si estás perdido en la actividad, te habrás perdido. Pero si no eres bueno para nada, continuarás en la eternidad.

Por eso denomino a la Academia de la Felicidad un centro de preparación para la eternidad. ¿Cómo se prepara uno para la vida eterna? Practicando el no hacer nada. Cuando no piensas en nada, cuando no haces nada, estás preparado. Entonces, cualquier idea de guerra, dominación o explotación desaparece.

Así que, por favor, practica.

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Gravitones, vibración y amor

agosto 31, 2025

Esta mañana vi un video de uno de los científicos más destacados del Movimiento Raeliano, Michel Devaux, quien comentó sobre un nuevo descubrimiento sobre la “ciencia cuántica”. Pueden verlo en YouTube. Es maravilloso. Como predije hace tiempo, él conectó una nueva partícula, desconocida por ahora, a la que llamé “gravitón”, que representa el nuevo descubrimiento de la física cuántica. Describe con gran belleza estas partículas diminutas.

Estudiar las partículas diminutas es muy interesante. Antes, se creía que el átomo era la partícula más pequeña, y el nombre “átomo”, del griego “atomos”, significa algo que es “indivisible”. Los pueblos primitivos no podían imaginar que no existiera un tamaño mínimo de partícula ni un tamaño máximo de espacio. Por eso, la ciencia descubre regularmente partículas más pequeñas, y todos los científicos, con su enorme ego y orgullo, suelen decir: “Encontramos la partícula más pequeña; no hay nada más pequeño”. De la misma manera, los astrónomos dicen: “Así es el tamaño del Universo”, y los científicos de renombre dicen: “Nada puede viajar más rápido que la luz”. Solo hablan del límite de su conocimiento.

Con frecuencia dicen que el Universo es más grande: ¡no es más grande, solo vemos más! Lo mismo ocurre con los átomos; con frecuencia, desarrollamos tecnologías que permiten ver algo más pequeño. Más grande y más pequeño. Y tenemos un hermoso símbolo: el Infinito. El infinitamente grande y el infinitamente pequeño. ¿Y cuál es el tamaño del Infinito? (risas) El Infinito no puede tener tamaño. Si intentas explicar la mitad del Infinito, tienes un gran problema matemático. Lo mismo ocurre con lo infinitamente pequeño.

Y este científico Raeliano explica muy bien las partículas más pequeñas. Conocemos algunas de ellas; vemos sus efectos. Por ejemplo, los fotones: no se pueden ver. El Futón, sí; los fotones, no. Pero tú me ves, y nos vemos gracias a los fotones; nos golpean a ti y a mí, y puedes ver los colores o las formas. Pero hay partículas más pequeñas que los científicos ya conocen; cuando llega un fotón, rebota en nosotros y lo vemos. Pero las partículas más pequeñas no rebotan en nosotros; nos atraviesan. ¡Nos atraviesan!

Ahora mismo, muchas partículas te atraviesan; a través de ti, a través de la Tierra. Son tan pequeñas que entran por un lado de la Tierra, la atraviesan y salen por el otro. Y cuando estudias lo infinitamente pequeño, lo que la física cuántica está descubriendo es que las partículas más pequeñas no son partículas, sino vibraciones.

Y hace poco, viste a unos científicos que lograron fotografiar partículas diminutas. Es precioso: son como la bandera coreana. ¿Lo viste? Es exactamente como el símbolo del “yin-yang”. Se puede ver claramente cómo el blanco y el negro giran. Es un hecho. No es una creencia; lo es. Y poco a poco podemos descubrir que existe. Antes, los científicos siempre imaginaban el átomo redondo, casi como una bola metálica. —¡Incorrecto! — ¡Es una vibración! Todo es vibración; tú eres vibración; nosotros somos vibración.

Lo que ves cuando miras a otras personas, o a ti mismo, es vibración. El año pasado anuncié el gravitón, y el científico Raeliano formuló una hermosa teoría al respecto. Dijo: «Esta vibración, ¿qué es? Está en todas partes. La Tierra gira, es vibración, pero es tan grande que no la vemos. Vibramos por la gravitación de la Tierra, lo que hace que la Tierra no escape del Sol, sino que gire». Normalmente, cuando hay energía, salta, y se escapa. No. Lo mismo ocurre con los electrones, lo mismo con las galaxias. ¿Qué es? «Encontramos un nombre: gravitación». ¡Gravitones! ¿Y si es amor? El amor es lo mismo; no podemos verlo, pero está aquí. El amor es una vibración. Ya lo sabes: cuando estás enamorado, vibra, ¿verdad? ¿Pero qué es? ¡Partículas: gravitones! El Infinito son gravitones, ¡vibraciones!

Todo científico intenta ver lo infinitamente pequeño. Quieren encontrar una forma específica y representan el átomo con una especie de bola de muchos colores. Pero cuando te adentras en lo infinitamente pequeño, no hay bolas, no puedes ver nada. No hay bolas; solo hay vibración que representamos con bolas: electrones girando alrededor del centro de los átomos. No es una bola; nunca podrás encontrar una bola —un tazón de arroz, sí—, pero en la materia, en lo infinitamente pequeño e infinitamente grande de la materia, de hecho, está vacío.

Nuestro cuerpo, y todo en el Universo, está lleno de vacío, pero vemos algo. Eso es lo hermoso. Si tomamos el cuerpo de alguien y lo comprimimos, hay una pequeña cantidad de materia y mucho vacío. Eso —y esto es lo que les traigo hoy— es la razón por la que la meditación es tan importante.
Meditar no es sentir la materia, sino sentir el vacío. ¡El vacío es amor! En la vibración, no hay materia; no puedes fotografiar la vibración, pero puedes sentirla. Cuando meditas, puedes sentir la vibración del Universo, y es amor. Por eso es tan importante difundir amor. Cuando difundimos amor, nos ponemos en armonía con el Infinito. Como cuando un músico usa un diapasón. Si usas un diapasón y lo haces vibrar, si hay un diapasón a su lado, también comienza a vibrar. Lo sabes. ¿Por qué? ¡No hay contacto entre ellos, hay vibración! Y el amor es el diapasón del Universo: cuando vibras con amor, vibras al unísono. El hermoso nombre “unísono”: “uni”, como Uni-verso; “uni-son”, como, similar a “un sonido”.

Cuando juntos hacemos (el sonido) AOM, vibramos al unísono. Y eso es muy importante, porque estar al unísono significa vibrar juntos. Cuando meditamos juntos, nuestras vibraciones se vuelven UNA: una con nosotros mismos y una con el Universo. En otras palabras, la Tierra, el Universo, los planetas, se ven afectados por tus vibraciones. Cuando vibras, la Tierra lo siente; y cuando la Tierra vibra, tú lo sientes, especialmente cuando hay un terremoto, pero es tan pequeño.

Saben, la Tierra, la parte que usamos, es muy pequeña. Seguro que todos han hervido leche; todos lo hicieron. Después de hervir la leche, se forma una pequeña capa en la parte superior; lo saben. El grosor de la Tierra es similar al de la capa de la leche, es muy pequeño, y debajo hay fuego, lava, magma. Pero el lugar donde vivimos es diminuto; las vibraciones son terremotos. Así que tenemos muchísima suerte de poder sentir las vibraciones. Lamento decepcionarlos: me encantan los terremotos. Me encantan.

Cuando experimentamos el gran terremoto en Tako, lo recuerdo, ¡fue tan bueno! No es bueno que te caiga la casa encima. Pero la vibración en sí es hermosa; sientes que todo vibra. Y respiramos la atmósfera; es como la piel de la leche. Si miras la Tierra, hay una atmósfera muy pequeña, y necesitamos respirar. Si vuelas a más de diez mil metros de altura, casi no tienes oxígeno. El oxígeno está a la altura de la piel.

Viajas en avión; mucha gente cree que el oxígeno viene de afuera, de la ventana del avión. – [¡Incorrecto!] – ¡Claro, ninguna ventana está abierta! Fuera del avión no hay oxígeno. Así que lo que respiras viene de un gran tanque que te da oxígeno para sobrevivir. Por eso, cuando empiezas a viajar en avión, el auxiliar de vuelo dice: “En caso de despresurización”, es decir, si no hay más presión, no tienes oxígeno, y recuerda, si viajas en avión, hay una máscara que debes usar porque no hay oxígeno. Y si no te pones la máscara, mueres. ¡Muy simple! Así que esto es solo una pequeña capa de la leche: la atmósfera de este maravilloso planeta, que está vivo.

Algunas personas están desarrollando una teoría que dice: “La Tierra está viva”. Es muy difícil para los científicos normales comprender esta idea, pero todo está vivo. La galaxia está viva, el Universo está vivo, el Infinito está vivo, y somos parte de él. Por eso la meditación es tan importante: para sentir esta unidad. Cuando vibras, influyes en el Universo, y si meditas, sientes la vibración del Universo, porque todo es vibración, no solo tu vibrador.

Mira en YouTube (Rael Francófono), el video de este Raeliano francés. Es muy cuidadoso, porque si decimos todo lo que sentimos, la gente pensará que estamos locos; pero si lo decimos todo, pensarán que estamos aún más locos. Si hablas de OVNIs, te etiquetan de loco; lo sabes. Si hablas de OVNIs, la gente dice: “Descansa un poco”. Y para lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande, es lo mismo. Recuerdo las caras de la gente; a veces hablo con un grupo de científicos, y cuando digo: «Hay vida en tus dedos, planetas, galaxias», su cara empieza a ser casi la de un psiquiatra, pero esto es para científicos normales. Los científicos muy avanzados no se ríen; lo saben.

Una de las personas que trabaja en el acelerador de partículas del CERN —ya saben, es un gran túnel circular de muchos kilómetros, donde, con una energía enorme, aceleran las partículas y las hacen colisionar para ver si pueden ver otras partículas—, y en el Mensaje y en mis enseñanzas explico que esto es muy malo. Que la fisión nuclear, es decir, el corte, es muy malo. ¿Por qué? Porque hay planetas, sistemas solares y seres humanos en lo infinitamente pequeño, y al romper átomos, se pueden crear cataclismos mucho mayores que los terremotos. Y este científico que trabajaba en el CERN me dijo: «Maitreya, hablamos con otros científicos y nosotros también estamos preocupados, y una parte de nosotros apoya detener este experimento, porque empiezan a darse cuenta de que pueden afectar la vida en lo infinitamente pequeño». Ustedes tienen suerte; tienen información que los científicos avanzados aún desconocen.

Así que, gracias al Mensaje de los Elohim, tenemos mucha suerte. Entendemos y sentimos lo que los científicos más destacados no pueden comprender ni sentir. Una vez más, tengan cuidado: ¡no intenten comprender el Infinito! Nunca, jamás, podremos comprenderlo. Y si lo intentamos, podemos volvernos locos. Por eso, cuando llega el Mensaje de los Elohim, dicen: “¡No intenten comprenderlo, siéntanlo! Cuando lo sienten, se unen al Infinito. Si intentan comprenderlo, se separan del Infinito”.

Así que, ¡mediten!

Vídeo de Michel Devaux en el canal de YouTube Rael Francophone:

https://youtu.be/_Iyxx265oXo

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Sé tú mismo si quieres hacerme feliz.

agosto 10, 2025

La palabra “ángel” viene del griego ánghelos, que significa “Mensajero”. Todos ustedes son Mensajeros de amor, Mensajeros de los Elohim. No solo yo. Les encargué esa terrible misión. Para mí, es fácil. Pero para ustedes, fue una elección. Nadie los eligió. Un día, se levantaron y dijeron: “¡Seré un Mensajero de los Elohim!”. Y deben sentir esa maravillosa emoción cada vez que reparten un panfleto, cada vez que se sientan en la calle a meditar un minuto por la paz, cada vez que pronuncian la palabra “Elohim”.

La mejor oración es simplemente decir “Elohim”. Porque los están observando y se sienten orgullosos de ustedes cuando son ustedes mismos.

La gente puede mirarlos y pensar que les han lavado el cerebro para pertenecer a una secta extraña. Pero son ellos a quienes les han lavado el cerebro. ¡Tú elegiste ser tú mismo! Eso no es fácil, porque toda la sociedad intenta convertirte en alguien que no eres. Desde que empiezas la escuela, te dicen: “Tienes que ser así, cantar así, vestirte así”. Te moldean en algo que no eres. Entonces, un día, pasas por un proceso y dices: “¡Seré yo mismo!”. Si tienes la suerte de encontrar un buen maestro, un buen gurú, él intentará ayudarte a convertirte en quien realmente eres. Llevo cincuenta años haciéndolo; lo intento.

Hay quienes piensan que Maitreya cambia a las personas, convirtiéndolas en zombis. Pero es la sociedad la que los convierte en zombis. La televisión los convierte en zombis. Los políticos los convierten en zombis. Ve a cualquier gran ciudad y verás a la gente caminando de la misma manera, vistiendo la misma ropa, llevando los mismos maletines, persiguiendo el mismo objetivo: ganar dinero. Y cuando tienen el dinero, compran una casa que se ve exactamente igual a la de todos los demás.

En Japón, y también en Okinawa, hay muchos edificios donde todos los apartamentos son idénticos. Todos dicen: “Este es mi apartamento”. Llamo a estos edificios “casas para conejos” porque se parecen a las jaulas que usaba para criar conejos. A algunas personas les gusta acampar en vacaciones. Se sienten bien allí. Así que tienen una jaula vertical para conejos para su vida diaria (su apartamento) y una horizontal cuando acampan. Luego llegan a los setenta, se jubilan y van al cementerio preguntando: “¿Hay vida después de la muerte?”.

Y yo les pregunto: “¿Tuviste una vida antes de morir?”.

Tienes una vida cuando eres tú mismo. Mi objetivo siempre ha sido ayudarte a ser tú mismo.

Hace ocho años, esta hermosa mujer vino aquí [refiriéndose a su pareja]. Entró en mi casa, y lo primero que le dije fue: “¡Sé tú! ¡Si quieres hacerme feliz, sé tú!”.

Cuanto más son ustedes mismos, más orgulloso estoy de mí mismo. Soy jardinero, y para mí, todos son flores. En un jardín —que me encanta— encuentras hibiscos, orquídeas, violetas. Todas son hermosas, pero tan diferentes. No puedes pedirle a una violeta que se convierta en orquídea. Son ellas mismas. Te deseo lo mismo.

Cuando miro a los Raelianos, ustedes son mi jardín. Sean ustedes mismos. Iluminen con su luz. Algunos son pequeñas violetas, otros son hermosas orquídeas. ¿Cuál flor eres tú? Descúbrelo y conviértete en la mejor versión de ti mismo.

Así que por la mañana, puedes mirarte al espejo y enamorarte de ti mismo: “Soy una hermosa flor, creada por los Elohim”. Ellos son los primeros jardineros y quieren verte brillar.

¿Por qué tan poca gente va al planeta de la vida eterna? Porque para ir allí, debes ser tú mismo: brillando, bailando como Shizue, cantando como Lotus. Aunque no tengan la misma voz, canten su canción, no la de Lotus.

Cada uno tiene una canción: la canción de Tadao es la canción de Tadao; la canción de Viva es la canción de Viva. Conoces su canción, ¿verdad? “Viva la vie” [refiriéndose a la canción de Maitreya]. Canta tu propia canción. No imites a los demás. No te conformes.

¡Sé tú mismo! Y cuando te veo siendo tú mismo, ese es el mejor regalo que me puedes dar. Piensa y repite siempre: “¡Gracias, Elohim, por hacerme quien soy!”.

¡Gracias, Elohim!

Te deseo un hermoso Infinito; no solo un hermoso día, porque un día es demasiado corto. Te deseo una hermosa eternidad… más diez años.

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50% (Probabilidad de supervivencia)

agosto 6, 2025

Así que, ha llegado el momento del gran número. Aunque todo en el mundo vaya de mal en peor, ¡nuestra probabilidad de supervivencia sigue siendo del 50%! Tenemos la suerte de recibir información directamente de los Elohim, quienes tienen el poder de ver lo que está sucediendo antes que nosotros. El año pasado fue del 50% (diciembre del 79 dH). Debería haber mejorado, pero lamentablemente no ha sido así.

Pero el pronóstico es claro: las cosas no mejoran, sino que empeoran cada vez más. ¿Por qué sigue al 50% como el año pasado? El año pasado hubo menos bombas atómicas. Ahora, el número de bombas está aumentado rápidamente. China y Rusia producen bombas atómicas como si embotellaran agua mineral. Antes, aparecía quizás una bomba nueva cada semana. ¡Ahora son diez al día! Es una locura.

Y, sin embargo, como hay cada vez más bombas, los gobiernos tienen cada vez más miedo, porque saben que, si las usan también serán destruidos. Este “equilibrio del temor” es exactamente lo que queremos. Si todos tienen mucho miedo, tendremos más posibilidades de sobrevivir. Hace años dije: “¡Fabriquen más bombas atómicas! ¡Más, más!”. Porque todos tienen miedo, y el equilibrio del temor es lo que nos puede salvar.

Piénsenlo así: si tu vecino tiene un arma, tú también compras una. Si él compra diez armas, tú compras diez. Entonces, ninguno se atreverá a atacar al otro. Eso es hermoso. Eso es paz a través del temor. Y por eso espero que cada vez más países adquieran bombas atómicas. Cuando todos las tengan, todos tendrán miedo y nadie las usará. ¡Ya viene!

El verdadero peligro era cuando solo Estados Unidos, Rusia y China las tenían. En 1945, si Japón hubiera tenido bombas atómicas, Hiroshima nunca habría ocurrido, porque Estados Unidos habría temido represalias. Así que el peligro para Japón residía en que Japón no tenía la bomba atómica.

Y espero que muy pronto Japón tenga una bomba atómica, y sí, la tendrá. Y Taiwán, Corea del Sur, todos los países, y África. Si los 200 países de este planeta tuvieran la bomba atómica, nadie la usaría, porque estas bombas son muy poderosas.

Olvídense de la bomba de Hiroshima. Esa bomba fue como un petardo con el que juegan los niños: eso fue Hiroshima. Las bombas atómicas de hoy son tan poderosas que, si solo una fuera lanzada en medio de Japón, Japón desaparecería, solo existiría el océano. No destruiría solo Hiroshima, ni Tokio, ni Osaka, ¡no! todo Japón desaparecería en el océano.

Solo se necesitarían tres bombas atómicas para destruir a todo Estados Unidos de América. ¡No más de tres! ¡Oh, oh, oh!

¡Imagínense la potencia de las bombas que se fabrican hoy! Y los científicos trabajan para hacerlas aún más potentes cada día. Eso es hermoso, porque si ellos tienen miedo, todos tienen miedo. Con solo pulsar un botón rojo, no más vida en la Tierra. Con tan solo diez de las bombas actuales, no más vida en la Tierra. ¡Qué hermoso! Los Elohim crearon la vida, ¡y ahora tenemos el poder de destruirla toda! ¡Celebremos, porque podemos destruirla toda!

Pero no las usaremos. Pronto, todos los gobiernos de la Tierra se reunirán y dirán: “Un momento, no queremos destruir todo en la Tierra”. Ya tienen un acuerdo llamado “Tratado de No Proliferación Nuclear”, que significa: “Nosotros, los países grandes, podemos tenerlas. Ustedes, los países pequeños, no”. Estados Unidos, Rusia y China dicen: “Somos países grandes. Merecemos tenerlas porque somos responsables y nunca las usaremos, especialmente contra civiles”.

“Chotto matte Kudasai” (espera un momento), ¿quién la usó contra ciudades civiles? ¿Qué país lanzó una bomba atómica sobre una ciudad? ¿Fue la Alemania nazi? ¿Fue Corea? ¿Fue Libia? ¿Fue Irán? Solo un país lanzó la bomba atómica, no una, sino dos veces. No sobre bases militares, sino sobre ciudades llenas de mujeres yendo al mercado y niños pequeños en las escuelas. ¡Y ese país se autodenomina el más civilizado! ¡Ja, ja, ja! Es muy gracioso. ¡Estados Unidos! Y ahora intentan dar lecciones a todos los demás.

“Ustedes no son lo suficientemente conscientes como para tener bombas atómicas”, dicen. ¡Pero fueron ellos quienes las usaron! Es una locura. ¿Cómo pueden intentar dar lecciones al mundo sobre democracia, libertad, respeto a la vida y derechos humanos?

Hiroshima… ¡pum! Nagasaki… ¡pum! Y ahora afirman: “Queremos paz, queremos democracia”. Son unos mentirosos. Y esto no es solo teoría; realmente ocurrió. Hiroshima no es un sueño, es una historia real. Incluso hoy, la gente sigue llorando a sus padres, madres y abuelos que murieron allí.

Y podrían simplemente decir: “Oh, fue un error, lo sentimos”. Pero nunca lo han hecho. Cada año, un presidente estadounidense va a Hiroshima. Y cada año, ni una sola vez ha dicho “lo siento”. ¡Ni una sola vez! Nunca lo han dicho, a diferencia de los japoneses, que son tan buenos diciendo “gomennasai” (lo sentimos). ¡Nada! En cambio, dijeron: “Gracias a la bomba atómica, salvamos muchas vidas”. Wow! ¿Qué planeta es este? Murieron 300,000 personas, ¡pero ellos afirman: “Salvamos vidas”! ¿A qué clase de planeta me enviaron los Elohim? Están mintiendo, “mintiendo descaradamente”, como dicen los británicos. Sería tan fácil para el presidente estadounidense ir a Hiroshima y decir: “Gomennasai” (lo sentimos).

Es tan fácil; ¿Es difícil decir “lo sentimos”? ¡Jamás! ¡Jamás! Van, ponen flores, pero nunca dicen “lo siento”. Este es nuestro mundo: “Sí, cometimos un error mortal, pero no lo lamentamos. Fue para salvar vidas”. Lloro cada vez que lo pienso. No puedo dejar de llorar. No se puede cambiar el pasado, pero al menos sí se puede, como tan bien hacen en Japón, simplemente decir “lo siento”.

Solo una palabra, pero ¡no! En cambio, “¡Fue para salvar vidas!”. ¿Es esto una película de Mister Bean? Para mí es como una película de Charlie Chaplin. Son unos mentirosos, unos locos, y están dispuestos a repetirlo. Pero por suerte, pronto todos tendrán la bomba atómica.

Rusia ahora tiene la bomba atómica más poderosa. Pero no solo la bomba, sino el cohete para entregarla. Eso es lo realmente interesante: cohetes hipersónicos tan rápidos que viajan 14 veces la velocidad del sonido. Un cohete lanzado desde Moscú podría alcanzar Washington en diez minutos. ¡Diez minutos! ¡Eh! Así que nadie puede protegerse. No hay tiempo para pulsar un botón para la defensa, ¡imposible! Diez minutos, es casi lo mismo que pulsar el botón y que explote inmediatamente. ¡Diez minutos! Rusia lo tiene. Estados Unidos no. Y están muertos de miedo. China está muy cerca de tenerlo. India y Pakistán también. Y muchos otros países también. Muy pronto, todos los países del mundo podrán pulsar un botón, y en diez minutos, “juppun de”, llegará a cualquier lugar de la Tierra. ¡Maravilloso! ¡Fantástico! Así que todos tienen miedo, y este temor nos salvará. Gracias a esta tecnología avanzada, en ninguna guerra habrá ganadores: “Si destruyes mi país, yo destruyo el tuyo”. No una sola ciudad como Hiroshima; todo tu país se convertirá en vidrio. El calor de estas bombas atómicas hace que la tierra se derrita en vidrio, como una ventana.

Por eso todavía tenemos un 50% de posibilidades de sobrevivir.

No por la sabiduría de la gente, sino por el miedo.

¡Puro miedo! Los líderes lo saben, tienen asesores que les advierten: “No pulses el botón. Diez minutos después, explotaríamos”. La Casa Blanca quedaría a oscuras en diez minutos. El miedo los frena.

Vivimos tiempos fantásticos, somos muy afortunados. Gracias Elohim, por darnos la inteligencia que nos permite avanzar tan rápido que inhabilita nuestras armas. Leo las noticias a diario y me emocionan los informes sobre la velocidad de los cohetes. Los cohetes ahora cruzan el mundo en diez minutos. Avanzan tan rápido; pronto tardará quizás un minuto. Eso es lo que salvará al mundo. Cuando tienes armas que pueden destruirlo todo en un minuto, también te destruyen a ti.

Entonces te detienes y el próximo tratado no será sobre “no proliferación”, sino sobre “no producción”. Las naciones finalmente acordarán eliminar todas las armas. Esa es la única salida, está llegando y tú eres parte de ella.

Cada vez que meditas por la paz, ayudas a la humanidad a acercarse a ese mundo no violento. Cada vez que meditas por la paz, influyes en los gobiernos. Esta meditación de un minuto por la paz que hacemos juntos, es muy importante. Realmente estamos salvando a la humanidad. Nunca pienses: “Soy solo un pequeño ser humano. Si medito, no cambio nada”. ¡Sí que lo haces! Vivimos tiempos fantásticos. Podemos entenderlo, antes solo lo deseábamos. Ahora, la ciencia nos demuestra que nuestro cerebro influye en todos los demás cerebros. Gracias a la IA y a las computadoras cuánticas, nos damos cuenta de que todo influye en todo, que algunos átomos que se mueven en tu cerebro influyen en el movimiento de los átomos en otro planeta. Las computadoras cuánticas, el entrelazamiento, es el término científico. Ahora comprenden que cuando una partícula se mueve, otra partícula también se ve afectada por este movimiento. Por lo tanto, lo que ocurre en tu cerebro afecta al cerebro de todos.

Así que, mediten por la paz

Los amo. Ellos los aman. Y debemos difundir el amor por todas partes. ¡Feliz Año Nuevo!

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Discurso Semanal

Discurso Semanal

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Somos testigos de la acción de la no-reacción

septiembre 21, 2025

Es muy importante recordar quiénes somos cada día, porque es fácil olvidarlo, muy fácil. Hay tantas ilusiones y distracciones en la vida que podemos llegar a olvidarlo. Requiere el uso constante de la supraconsciencia para recordar quiénes somos.

Esta mañana, estaba viendo las noticias en internet. Y, por supuesto, todos lo saben: la desolación, la devastación en Gaza. Un periodista cogió un coche y fue a la playa en Tel Aviv, a tan solo cincuenta kilómetros. Allí, la gente estaba de fiesta: bebiendo, bailando, comiendo, a cincuenta kilómetros de la gente que está muriendo de hambre. Bailaban y se alegraban, como si celebraran el hecho de ser judíos. Y el periodista preguntó: “¿No les preocupa que a tan solo a cincuenta kilómetros haya niños muriendo de hambre?”.

Esa es la pregunta.

Viendo con los ojos de los Elohim: cincuenta kilómetros: de un lado, devastación, hambre, genocidio; del otro, fiestas, baile, comida. Olvidaron quiénes son. Si recuerdas quién eres, llenas bolsas de comida y las llevas a Gaza. Imagínate: estás en Tel Aviv, en un restaurante, y a cincuenta kilómetros un niño muere cada diez minutos por falta de comida. No les importa. Bailan, comen, beben. ¡Increíble!

Yo no puedo ver eso sin llorar. Incluso al recordar esta imagen ahora, me salen lágrimas. Pero no, bailan, cantan, hacen fiestas, no les importa. Claro, debemos ser felices. No todo el mundo tiene que llorar por los niños de Gaza. Como dije antes: debemos ser más felices de lo normal para luchar por la paz y el amor en la Tierra, en todas partes. ¡Pero a cincuenta kilómetros de Gaza! Puedes caminar y en quince horas estas allí. Y aún así, comes, bailas, cantas y no quieres pensar en los niños de Gaza.

¿Por qué están en Israel? ¿Para qué? ¿Para celebrar a los Elohim? No. Solo para comer, bailar, cantar. Y sin embargo, el mandamiento de los Elohim, su mandato es: “No matarás”. No les importa. Y vendrá el castigo. Israel desaparecerá, y será un baño de sangre.

Ahora todo el mundo está en contra de Israel: Turquía, todos los países árabes, China, Rusia. Casi todos los países, excepto dos, dicen: “Israel, si no paran, intervendremos”.

Esta mañana, algunos decían: “Hay que destruir la ONU”. Y tienen razón. ¿Cuál es el propósito de la ONU? ¡Evitar precisamente esto! Esa era su razón de ser: evitar genocidios. Durante años, en conflictos, la ONU enviaba soldados con cascos azules para detener la violencia. ¿En Gaza? Nada. Nadie se mueve; ¡nadie hace nada! La ONU es como un fantasma. Todavía existe, pero es completamente inútil, como el papel del baño: solo sirve para la basura. Hacen reuniones, votan, y cuando hubo una votación para obligar a Israel a detener el genocidio, se supondría que todos votarían a favor. ¡No! Inglaterra y Estados Unidos votaron en contra. Saben lo que está pasando, pero no mueven un dedo. ¡Esto está pasando ahora!

Así que, prepárense para algo muy sangriento que sucederá pronto. ¡En qué época vivimos! Increíble. Lo que pasó con los nazis en Alemania no se compara con esto. Después de la guerra, la gente decía: “No lo sabíamos. No sabíamos lo que estaba pasando en Auschwitz, en los campos de concentración”. Pero en el caso de Gaza no pueden decir eso. ¡Todo el mundo lo sabe! Esa es la gran diferencia. Todas las televisiones del mundo muestran las imágenes. Es un genocidio en vivo. Todos los días, niños muriendo de hambre, niños muertos. Lo vemos todos los días. Doloroso. Difícil. Pero lo más doloroso vendrá después. Ahora la gente dice: “Es terrible”. Pero no hacen nada. Más tarde, en cinco o diez años, las nuevas generaciones preguntarán: “¿Por qué nadie hizo nada?”.

Yo siento compasión por la gente que sufre en Gaza. Pero siento aún más compasión por las futuras generaciones: sus hijos, sus nietos. Ellos mirarán a la humanidad y preguntarán: “¿Por qué no hicieron nada?”. Y nadie podrá decir: “No lo sabíamos”. Eso será lo más doloroso. Si la humanidad sobrevive –y esa es la condición–, vivirá con culpa y vergüenza: “¿Por qué no hicieron nada para detenerlo?”. Y nadie podrá decir: “¡No lo sabíamos!”. Esa es una pregunta que atormentará a la humanidad para siempre.

Y resulta aún más doloroso que esto provenga de quienes sufrieron bajo el régimen nazi, quienes pusieron carteles por todas partes con la frase: «¡Nunca más!». ¿Nunca más? ¡Y ahora son ellos quienes lo hacen! Incluso los intelectuales y filósofos más destacados de Israel afirman: «Lo que estamos haciendo con los palestinos es peor que lo que los nazis nos hicieron». Y tienen razón. Porque esta vez, todo se transmite en directo por televisión, día tras día. Nadie puede decir: «No lo sabíamos». Ustedes sí lo saben. ¡Lo saben! Y las generaciones futuras cargarán con esta culpa para siempre. Y esto está sucediendo ahora mismo. ¡Es increíble!

Cada día veo esto y me sorprende, me decepciona la humanidad. Veo la computadora, la televisión, y le digo a los Elohim: “¿Por qué me enviaron a esta pesadilla? ¿Por qué?”. Incluso para el Último Profeta, es increíble. Pero estoy aquí. Y soy la única esperanza. Es muy, muy doloroso para mí. Tengo que confiar en la humanidad. Los Elohim confían en la humanidad. Pero con lo que está pasando, es muy difícil mantener la esperanza porque cada día lo vemos, somos testigos de la acción de la no-reacción

Israel es un pequeño Estado – siete millones de personas. ¡Somos ocho mil millones! Podríamos destruir a Israel muy rápidamente. ¡Pacíficamente! Solo hay que quitarles las armas, decir: “Ya basta”. Pero no pasa nada.

Así que, es un momento muy difícil. Para los Elohim, para su Profeta. Cada día, lloramos. Y Satanás se ríe: “¡Les dije! ¡Les dije!”. Yahvé responde: “No, lo detendrán”. Y Satanás dice: “¡Miren, nadie se mueve!”. Exactamente como el sacrificio de Abraham.

Pero aún tenemos esperanza. Porque confiamos en Elohim. Y si aún estamos aquí, es porque haremos algo. No solo nosotros – muchos movimientos están surgiendo. En todo el mundo, la gente está conmocionada. Los gobiernos no se mueven, pero el pueblo sí. Las calles están llenas de protestas y tendrán que hacer algo. Está desencadenando una especie de revolución mundial. Porque ningún ser humano puede aceptar esto.

Y tú eres parte de ello. Tienes una responsabilidad. Cuando meditas, solo un minuto por la paz, puede parecer inútil, pero no lo es. ¡Tienes mucho poder! Influyes en todos en la Tierra. Los impulsas a reaccionar. La única manera de escapar de este drama es a través de tus meditaciones por la paz. Influyen no solo en la gente en las calles sino también en los gobiernos. Porque lo que sucede en tu mente afecta a toda la humanidad. Cuando te sientas en la calle y meditas un minuto por la paz, cambias el cerebro de la humanidad. ¡Siente esto! No te sientas pensando: “Es inútil”. No lo es. ¡Es enorme! La física cuántica lo demuestra. Lo llaman “entrelazamiento cuántico”. Cuando una partícula se mueve aquí, otra se mueve en otra parte del Universo. Lo mismo con tu cerebro. Lo que sucede en tu cerebro afecta el cerebro de otras personas, no solo en la Tierra, sino en todo el Universo.

Volvamos a la enseñanza de los Elohim. ¿Qué somos? No «quiénes», sino «qué». Somos el Infinito tomando consciencia de sí mismo. Cada uno de ustedes, aquí presentes, es el Infinito tomando consciencia de sí mismo. ¡Qué grandioso! Sientan este poder. Por eso les enseño a decir: «Soy». ¿Qué soy? El Infinito que toma consciencia de sí mismo. Miren su mano: Infinito. Miren en el espejo: Infinito. Miren a los ojos de los demás: Infinito.

Y juntos, nuestro poder crece. Cuando estamos juntos, como ahora, cada cerebro en esta sala aumenta el poder de los demás. Es la verdad, somos muy poderosos, porque somos Raelianos. Gracias a los Elohim, que están vivos a través de nosotros. Somos los Elohim en la Tierra. Construiremos una Embajada para recibirlos. Pero recuerden, ustedes son los embajadores, sus embajadores, no solo yo. Cuando reparten folletos, cuando difunden su Mensaje, cuando meditan por la paz, son embajadores de los Elohim, son el Infinito en acción.

Y después de este discurso tan impactante, quiero terminar con algo hermoso, pero relacionado. Recientemente, una nueva computadora cuántica —que no tiene nada que ver con las computadoras que conocen; es como comparar una mariquita con un elefante— resolvió un problema en un minuto que a todas las supercomputadoras del mundo les llevaría 47 años. ¡Una computadora cuántica lo hizo en un minuto! Esa es la brecha tecnológica. Comparado con los Elohim, sigue siendo como comparar una mariquita con un elefante.

Y esta semana tuvimos otra noticia fantástica. Un científico, que no piensa como los demás, dijo: «Debemos replantear nuestra idea sobre los OVNIs». Dijo: «No es posible que sean naves espaciales. La forma en que se mueven, su reacción ante los aviones, es imposible». Dijo: «Aparecen en un lugar y, al instante, en otro, el mismo OVNI». Aparecen instantáneamente, desaparecen instantáneamente. Como dije hace veinticinco años: cuando vi el OVNI de los Elohim en Francia, vi una luz parpadeante que se acercaba lentamente. No necesitan luces intermitentes. Las luces intermitentes eran solo un recurso psicológico para tranquilizarnos. En realidad, si quisieran, podrían aparecer aquí mismo, al instante. No necesitan una nave espacial; ¡pueden aparecer aquí de inmediato!

Imagínense a uno de los Elohim apareciendo en medio de esta habitación: la mayoría de las personas huirían asustadas. Todo se reduce a la psicología. Su tecnología es completamente fuera de este mundo. Recuerden la enseñanza de los Elohim: el cinturón, la nave espacial… ¡espectacular! Pero también dicen: «Podemos mover sistemas solares». El Sol, otro sol, planetas enteros: «¡Cambiaremos su posición!». Es tecnología. Como dice la Biblia: «Una ciencia demasiado misteriosa para nosotros».

Recuerdo un pequeño vídeo donde seres humanos contactaron por primera vez con una tribu primitiva en la selva. La tribu nunca había visto a personas blancas y, cuando les mostraron imágenes en una televisión, miraban la pantalla y preguntaban: “¿Dónde están esas personas?”. La diferencia entre esas personas primitivas y nosotros –y nosotros comparados con los Elohim– es exactamente esa: somos como mariquitas. La tecnología de los Elohim es incomprensible. No intentes entenderla: “Quizás en diez mil años de progreso la entenderemos”. El hombre en la selva amazónica no entiende la televisión porque primero debe aprender sobre electricidad, de dónde viene la energía… tantos pasos antes de sentarse en el sofá a ver la tele. La diferencia es así, pero con los Elohim no es como un elefante, sino como un millón de elefantes.

Es maravilloso, porque nos ayuda a conservar una cualidad muy importante: la capacidad de asombrarnos: con una flor, un animal, una mariquita o una hormiga. Las hormigas tienen, en cierto modo, una computadora en el cerebro: siempre encuentran su hormiguero, nunca se pierden. Su nivel de “tecnología” es asombroso. Nos asombra un dron –es gracioso–, pero una hormiga tiene mayor complejidad cerebral que nuestras computadoras cuánticas. Lo mismo ocurre con las abejas. Está en todas partes. Así que asómbrate con todo en el mundo.

Una última imagen para mantener tu capacidad de asombro: veo el amanecer todos los días –¡hazlo tú también! El sol no sale; la Tierra gira y vemos que sale el sol. Pero todos dicen: “Sale el sol”. Wow! Los Elohim, viendo a la gente en la Tierra decir “sale el sol”, se estarían riendo a carcajadas. Me encanta la imagen de una nave espacial con extraterrestres dentro riéndose: “¿Por qué celebran con fuegos artificiales? ¡Porque acabaron de dar una vuelta alrededor de su sol!”. Cuando celebramos Año Nuevo, celebramos una vuelta alrededor del sol. Somos tan primitivos.

Asombrarse con esta tecnología es muy importante para el cerebro. Envejecer no es solo que el cuerpo se haga mayor; es perder la capacidad de asombrarse. Puedo ver una lombriz en el camino –me encanta el nombre japonés “mimizu)– y pensar: ¡es una supercomputadora! No puedes imitar lo que hace una lombriz de tierra; fue creada por los Elohim. Nunca dejes de prestar atención a los caracoles, las lombrices, las mariquitas, los mosquitos, las cucarachas… son increíbles. Me encantan las cucarachas: abre un huevo y ves doce larvas, como si estuvieran durmiendo en cápsulas espaciales. Nosotros no sabemos hacer eso. Están en tu casa, están por todas partes. Conserva esa actitud; si la pierdes, envejeces. «¡Oh, qué hermoso amanecer! ¡Oh, una cucaracha!».

¡Sorpréndanse unos a otros! Cuando veo sus rostros, me maravillo de cada uno de ustedes. Sorpréndanse mutuamente. Todos tenemos dificultades; tenemos días buenos y malos, pero estamos vivos y podemos respirar. No des por sentado ese primer suspiro al despertar. Cuando me levanto —voy a cumplir 79 años en unos días, ahora tengo 78—, antes de abrir los ojos, respiro y digo: «¡Wow! ¡Puedo respirar!». Siéntelo. Siente el aire entrando. Cada día mueren ciento cincuenta mil personas, y ya no pueden respirar. Pero tú puedes levantarte, salir de la cama, abrir los ojos. ¡Sorpréndete de eso! Si no prestas atención, pierdes la juventud. Ahora mismo, millones están en el hospital —fácil de visitar—, ancianos con andaderas, con tubos para respirar. Tú estás aquí sin tubos; puedes respirar, puedes caminar. Disfruta cada segundo.

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Sé bueno para nada

septiembre 14, 2025

Esta mañana, siento la presencia de los Elohim más que nunca. Ellos observan todo lo que sucede en la Tierra, llenos de esperanza. Los Raelianos y los Elohim: somos iguales, pero diferentes a la mayoría de la gente. Existe el yin y el yang, el bien y el mal, y los seres humanos siempre parecen encontrar razones para olvidar a los Elohim.

Al principio, la gente dedicaba su vida a los Elohim. Moisés transmitió mensajes maravillosos, pero el pueblo creó un becerro de oro, un ídolo. Un ídolo es algo que se trata como a un dios, pero siempre está hecho de algo: madera, piedra u oro. ¿Qué es más valioso, un ídolo de piedra o uno de oro? Es lo mismo. Son lo mismo, no tienen valor, ¡son nada!

Y el Mensaje de los Elohim es muy claro: no adores ídolos de piedra ni de oro, porque solo tienes a un creador, uno solo, pero en plural: los Elohim. ¿Por qué tomar un trozo de piedra y rezar delante de él? Debes dar gracias cada día por tu vida, a los Elohim, no a un trozo de piedra. La piedra no era bonita, así que la hicieron de oro. Hicieron un becerro de oro y le rezaban diariamente.

“¿Elohim? ¿Quiénes son los Elohim?”, preguntaban, aunque el mandato era muy claro: ¡No te arrodilles ante los ídolos! Y Moisés tuvo que luchar mucho contra ellos. Destruyó el becerro de oro y gritó: ¡Lean el Mensaje de los Elohim: nada de ídolos! ¡Da gracias solo a los Elohim!

¿Se imaginan? Vienen a la Tierra, crean la vida y esperan que la gente les dé las gracias. En cambio, hacen un becerro de oro y se arrodillan ante él cada día. ¿Puede haber algo más absurdo? Y creían: “¡Este es Dios!” – un becerro de oro, una ternera de oro. Pero es un símbolo maravilloso, porque muestra que los seres humanos fácilmente convierten el oro en un dios.

¡Oro! ¿Acaso no sigue siendo un dios hoy en día? Todo el mundo persigue el oro; incluso las palabras oro y dios suenan casi igual. (En inglés)

Miles de años después, vino Jesús, mi querido hermano. Fue al Templo de Jerusalén, que fue construido solo para amar a los Elohim, ese era su único propósito. ¿Y qué encontró? Gente vendiendo oro. ¡El templo se había convertido en un mercado! Había mesas por todas partes, y casi no quedaba espacio para orar a los Elohim. En cada mesa, la gente intercambiaba oro por imágenes de Dios.

Todos conocemos la historia. Jesús enseñaba: Ama a tu prójimo, ama y ama. Si alguien te da una bofetada en la mejilla izquierda, preséntale la derecha. Una enseñanza maravillosa. Pero cuando vio que el oro reemplazaba a Dios, se enfureció. ¡Jesús estaba furioso! Volcó las mesas con tanta violencia que todos los comerciantes huyeron asustados, temiendo que los golpeara.

Debemos corregir la imagen falsa de los Profetas como seres siempre pacíficos y no violentos. Sí, son absolutamente no violentos, pero cuando se irrespetaba a los Elohim, es necesario actuar. Por eso Jesús echó a los comerciantes del templo. Es una imagen muy reveladora. A los sacerdotes no les gusta mencionar esta historia porque no encaja con la narrativa suave: no violencia, ama a tu prójimo. Pero es verdad: destruyó las mesas y arrojó las monedas de oro al suelo.

¿Y cuál es el poder supremo en la Tierra hoy? ¡El oro! El mundo está gobernado por los bancos. Bancos creados por un judío, Rothschild, quien supuestamente amaba a Dios. Él creó el sistema bancario mundial. Hoy, ningún país es gobernado por su gobierno; son gobernados por los bancos, que tienen a los políticos agarrados de las “bolas”.

Solo dos países expulsaron los bancos de Rothschild: Rusia (Putin dijo: ¡Fuera!) y China. Declararon: «Los bancos no nos van a gobernar. Este país pertenece al pueblo. Nadie nos hará esclavos». Porque en los llamados países democráticos, la gente es esclava sin darse cuenta.

¿Qué es una tarjeta de crédito? Nada más que la cadena que usaban los esclavos. Antes, los esclavos llevaban cadenas para demostrar que pertenecían a un amo. Hoy, tu tarjeta de crédito hace lo mismo. ¿Crees que tienes tu coche o tu casa? No. Le pertenecen al banco. Deja de trabajar, deja de pagar y el banco lo toma todo. El oro gobierna el mundo.

¿Por qué hay guerra en Ucrania? por el oro. ¿Por qué hubo guerra en Irak? por el oro. A veces, un líder intenta cambiar las reglas, como Muammar Gaddafi, que quería crear un banco popular. A los banqueros no les gustó, así que lo asesinaron.

Y ahora, hay un líder fantástico en África, en Burkina Faso, que está haciendo lo mismo. Por supuesto, arriesga su vida cada día, con tantos que intentan matarlo. Recientemente, lo nombré Guía Honorario de la Humanidad. Promueve los Estados Unidos de África. Yo lo dije hace cincuenta años. Promueve una moneda africana única, el Afro. Yo lo dije hace más de treinta años. Está poniendo en práctica todo lo que he estado enseñando al mundo durante más de 30 años.

Francia posee más de cincuenta toneladas de oro. ¿De dónde viene? No hay minas de oro en Francia. Ese oro viene de África, principalmente de Burkina Faso. Es una injusticia. Una vez más, como en tiempos de Moisés, como en tiempos de Jesús, el mundo se rinde ante un falso dios: el oro.

¡Y Maitreya llega justo a tiempo! Así como Jesús echó a los mercaderes del templo, yo aparto todo y a todos los que se interponen entre la humanidad y los Elohim. Los devuelvo al camino de los Elohim. Porque todo el oro del mundo —no llevarán ni un gramo cuando mueran. No pueden llevar su casa de lujo, su coche, su fortuna al planeta de los Elohim. Nada Lo único que llevan es el amor que dieron. Y eso es hermoso.

Así que hoy, como cada domingo, nos reunimos para amar a los Elohim, para recordar quiénes son y quiénes somos. Venimos del polvo y al polvo volvemos, pero los Elohim nos ofrecen la vida eterna. En su planeta no hay oro. ¡Nada! Y, sin embargo, todos son felices. Todos tienen un lugar donde dormir. Todos tienen comida. Nadie trabaja, solo son.

Por eso siempre les digo: ¡Sean! Si no pueden simplemente ser, entonces la vida eterna se convierte en un castigo. Imaginen estar deprimidos para siempre. Los Elohim no son sádicos; ofrecen la vida eterna solo a quienes son felices. Somos la única religión del mundo que hace de la felicidad un deber. No “pueden ser felices”, sino que deben ser felices. Desde el momento en que se despiertan: ¡Maravilloso! Sé feliz por nada. Y eso nos lleva a la meditación. ¿Qué es la meditación? Nada. La nada. Como cuando la gente va a un monasterio zen y le pregunta al maestro: “Enséñame a meditar”. El maestro responde: “Siéntate”. Pasa una hora. “¿Y ahora?”. “Siéntate”.

De niño, mis profesores y familiares me decían: “No sirves para nada”. Tenían toda la razón. ¡Creo que soy el mejor en no hacer nada! Suena fácil, pero es muy difícil. Los grandes maestros daban lecciones, pero yo miraba por la ventana, viendo los pájaros en los árboles. El profesor me regañaba: “¿Por qué no escuchas?”. Y yo respondía: “Aprendo más de los pájaros”. Se enfurecía, y le decía a mi madre: “No sirve para nada”. ¡Sí! Y sigo sin servir para nada. Ese es el rasgo común de los Profetas: Buda tampoco servía para nada. Y lo único importante es la nada. Cuando no sirves para nada, estás listo para la vida eterna

Cuando llegues al planeta de los Elohim –y sé que todos lo merecen– será como ir a un monasterio zen. Llegarás y dirás: “¡Estoy vivo! ¿Y ahora qué?”. Y si un Eloha te da la bienvenida, te dirá: “Siéntate”. Eso es la vida eterna.

Muchos trabajan duro toda su vida y, a los sesenta y cinco, se jubilan. De repente se sienten inútiles y deprimidos. En Estados Unidos, la mitad de los jubilados toman antidepresivos. No tienen nada que hacer, ni nada dentro de sí. En ese estado, la nada es un castigo. Pero en la vida espiritual, la nada es un placer.

Practica con los animales. No necesitas palabras con tu gato. Lo observas, lo sientes y puedes pasar horas mirándolo. Entonces, el nivel de comunicación con el infinito es enorme. Los animales son maestros. Ámalos; nos muestran el camino.

Amo a mi gato. Una vez vino a una reunión. Se estira, bosteza, duerme dieciséis horas al día. ¡Dieciséis horas! La gente piensa que los animales son perezosos, pero viven maravillosamente: sin bancos, sin ídolos de oro.

Así que, practica ser un bueno para nada. Porque cuando mueras, si estás perdido en la actividad, te habrás perdido. Pero si no eres bueno para nada, continuarás en la eternidad.

Por eso denomino a la Academia de la Felicidad un centro de preparación para la eternidad. ¿Cómo se prepara uno para la vida eterna? Practicando el no hacer nada. Cuando no piensas en nada, cuando no haces nada, estás preparado. Entonces, cualquier idea de guerra, dominación o explotación desaparece.

Así que, por favor, practica.

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Gravitones, vibración y amor

agosto 31, 2025

Esta mañana vi un video de uno de los científicos más destacados del Movimiento Raeliano, Michel Devaux, quien comentó sobre un nuevo descubrimiento sobre la “ciencia cuántica”. Pueden verlo en YouTube. Es maravilloso. Como predije hace tiempo, él conectó una nueva partícula, desconocida por ahora, a la que llamé “gravitón”, que representa el nuevo descubrimiento de la física cuántica. Describe con gran belleza estas partículas diminutas.

Estudiar las partículas diminutas es muy interesante. Antes, se creía que el átomo era la partícula más pequeña, y el nombre “átomo”, del griego “atomos”, significa algo que es “indivisible”. Los pueblos primitivos no podían imaginar que no existiera un tamaño mínimo de partícula ni un tamaño máximo de espacio. Por eso, la ciencia descubre regularmente partículas más pequeñas, y todos los científicos, con su enorme ego y orgullo, suelen decir: “Encontramos la partícula más pequeña; no hay nada más pequeño”. De la misma manera, los astrónomos dicen: “Así es el tamaño del Universo”, y los científicos de renombre dicen: “Nada puede viajar más rápido que la luz”. Solo hablan del límite de su conocimiento.

Con frecuencia dicen que el Universo es más grande: ¡no es más grande, solo vemos más! Lo mismo ocurre con los átomos; con frecuencia, desarrollamos tecnologías que permiten ver algo más pequeño. Más grande y más pequeño. Y tenemos un hermoso símbolo: el Infinito. El infinitamente grande y el infinitamente pequeño. ¿Y cuál es el tamaño del Infinito? (risas) El Infinito no puede tener tamaño. Si intentas explicar la mitad del Infinito, tienes un gran problema matemático. Lo mismo ocurre con lo infinitamente pequeño.

Y este científico Raeliano explica muy bien las partículas más pequeñas. Conocemos algunas de ellas; vemos sus efectos. Por ejemplo, los fotones: no se pueden ver. El Futón, sí; los fotones, no. Pero tú me ves, y nos vemos gracias a los fotones; nos golpean a ti y a mí, y puedes ver los colores o las formas. Pero hay partículas más pequeñas que los científicos ya conocen; cuando llega un fotón, rebota en nosotros y lo vemos. Pero las partículas más pequeñas no rebotan en nosotros; nos atraviesan. ¡Nos atraviesan!

Ahora mismo, muchas partículas te atraviesan; a través de ti, a través de la Tierra. Son tan pequeñas que entran por un lado de la Tierra, la atraviesan y salen por el otro. Y cuando estudias lo infinitamente pequeño, lo que la física cuántica está descubriendo es que las partículas más pequeñas no son partículas, sino vibraciones.

Y hace poco, viste a unos científicos que lograron fotografiar partículas diminutas. Es precioso: son como la bandera coreana. ¿Lo viste? Es exactamente como el símbolo del “yin-yang”. Se puede ver claramente cómo el blanco y el negro giran. Es un hecho. No es una creencia; lo es. Y poco a poco podemos descubrir que existe. Antes, los científicos siempre imaginaban el átomo redondo, casi como una bola metálica. —¡Incorrecto! — ¡Es una vibración! Todo es vibración; tú eres vibración; nosotros somos vibración.

Lo que ves cuando miras a otras personas, o a ti mismo, es vibración. El año pasado anuncié el gravitón, y el científico Raeliano formuló una hermosa teoría al respecto. Dijo: «Esta vibración, ¿qué es? Está en todas partes. La Tierra gira, es vibración, pero es tan grande que no la vemos. Vibramos por la gravitación de la Tierra, lo que hace que la Tierra no escape del Sol, sino que gire». Normalmente, cuando hay energía, salta, y se escapa. No. Lo mismo ocurre con los electrones, lo mismo con las galaxias. ¿Qué es? «Encontramos un nombre: gravitación». ¡Gravitones! ¿Y si es amor? El amor es lo mismo; no podemos verlo, pero está aquí. El amor es una vibración. Ya lo sabes: cuando estás enamorado, vibra, ¿verdad? ¿Pero qué es? ¡Partículas: gravitones! El Infinito son gravitones, ¡vibraciones!

Todo científico intenta ver lo infinitamente pequeño. Quieren encontrar una forma específica y representan el átomo con una especie de bola de muchos colores. Pero cuando te adentras en lo infinitamente pequeño, no hay bolas, no puedes ver nada. No hay bolas; solo hay vibración que representamos con bolas: electrones girando alrededor del centro de los átomos. No es una bola; nunca podrás encontrar una bola —un tazón de arroz, sí—, pero en la materia, en lo infinitamente pequeño e infinitamente grande de la materia, de hecho, está vacío.

Nuestro cuerpo, y todo en el Universo, está lleno de vacío, pero vemos algo. Eso es lo hermoso. Si tomamos el cuerpo de alguien y lo comprimimos, hay una pequeña cantidad de materia y mucho vacío. Eso —y esto es lo que les traigo hoy— es la razón por la que la meditación es tan importante.
Meditar no es sentir la materia, sino sentir el vacío. ¡El vacío es amor! En la vibración, no hay materia; no puedes fotografiar la vibración, pero puedes sentirla. Cuando meditas, puedes sentir la vibración del Universo, y es amor. Por eso es tan importante difundir amor. Cuando difundimos amor, nos ponemos en armonía con el Infinito. Como cuando un músico usa un diapasón. Si usas un diapasón y lo haces vibrar, si hay un diapasón a su lado, también comienza a vibrar. Lo sabes. ¿Por qué? ¡No hay contacto entre ellos, hay vibración! Y el amor es el diapasón del Universo: cuando vibras con amor, vibras al unísono. El hermoso nombre “unísono”: “uni”, como Uni-verso; “uni-son”, como, similar a “un sonido”.

Cuando juntos hacemos (el sonido) AOM, vibramos al unísono. Y eso es muy importante, porque estar al unísono significa vibrar juntos. Cuando meditamos juntos, nuestras vibraciones se vuelven UNA: una con nosotros mismos y una con el Universo. En otras palabras, la Tierra, el Universo, los planetas, se ven afectados por tus vibraciones. Cuando vibras, la Tierra lo siente; y cuando la Tierra vibra, tú lo sientes, especialmente cuando hay un terremoto, pero es tan pequeño.

Saben, la Tierra, la parte que usamos, es muy pequeña. Seguro que todos han hervido leche; todos lo hicieron. Después de hervir la leche, se forma una pequeña capa en la parte superior; lo saben. El grosor de la Tierra es similar al de la capa de la leche, es muy pequeño, y debajo hay fuego, lava, magma. Pero el lugar donde vivimos es diminuto; las vibraciones son terremotos. Así que tenemos muchísima suerte de poder sentir las vibraciones. Lamento decepcionarlos: me encantan los terremotos. Me encantan.

Cuando experimentamos el gran terremoto en Tako, lo recuerdo, ¡fue tan bueno! No es bueno que te caiga la casa encima. Pero la vibración en sí es hermosa; sientes que todo vibra. Y respiramos la atmósfera; es como la piel de la leche. Si miras la Tierra, hay una atmósfera muy pequeña, y necesitamos respirar. Si vuelas a más de diez mil metros de altura, casi no tienes oxígeno. El oxígeno está a la altura de la piel.

Viajas en avión; mucha gente cree que el oxígeno viene de afuera, de la ventana del avión. – [¡Incorrecto!] – ¡Claro, ninguna ventana está abierta! Fuera del avión no hay oxígeno. Así que lo que respiras viene de un gran tanque que te da oxígeno para sobrevivir. Por eso, cuando empiezas a viajar en avión, el auxiliar de vuelo dice: “En caso de despresurización”, es decir, si no hay más presión, no tienes oxígeno, y recuerda, si viajas en avión, hay una máscara que debes usar porque no hay oxígeno. Y si no te pones la máscara, mueres. ¡Muy simple! Así que esto es solo una pequeña capa de la leche: la atmósfera de este maravilloso planeta, que está vivo.

Algunas personas están desarrollando una teoría que dice: “La Tierra está viva”. Es muy difícil para los científicos normales comprender esta idea, pero todo está vivo. La galaxia está viva, el Universo está vivo, el Infinito está vivo, y somos parte de él. Por eso la meditación es tan importante: para sentir esta unidad. Cuando vibras, influyes en el Universo, y si meditas, sientes la vibración del Universo, porque todo es vibración, no solo tu vibrador.

Mira en YouTube (Rael Francófono), el video de este Raeliano francés. Es muy cuidadoso, porque si decimos todo lo que sentimos, la gente pensará que estamos locos; pero si lo decimos todo, pensarán que estamos aún más locos. Si hablas de OVNIs, te etiquetan de loco; lo sabes. Si hablas de OVNIs, la gente dice: “Descansa un poco”. Y para lo infinitamente pequeño y lo infinitamente grande, es lo mismo. Recuerdo las caras de la gente; a veces hablo con un grupo de científicos, y cuando digo: «Hay vida en tus dedos, planetas, galaxias», su cara empieza a ser casi la de un psiquiatra, pero esto es para científicos normales. Los científicos muy avanzados no se ríen; lo saben.

Una de las personas que trabaja en el acelerador de partículas del CERN —ya saben, es un gran túnel circular de muchos kilómetros, donde, con una energía enorme, aceleran las partículas y las hacen colisionar para ver si pueden ver otras partículas—, y en el Mensaje y en mis enseñanzas explico que esto es muy malo. Que la fisión nuclear, es decir, el corte, es muy malo. ¿Por qué? Porque hay planetas, sistemas solares y seres humanos en lo infinitamente pequeño, y al romper átomos, se pueden crear cataclismos mucho mayores que los terremotos. Y este científico que trabajaba en el CERN me dijo: «Maitreya, hablamos con otros científicos y nosotros también estamos preocupados, y una parte de nosotros apoya detener este experimento, porque empiezan a darse cuenta de que pueden afectar la vida en lo infinitamente pequeño». Ustedes tienen suerte; tienen información que los científicos avanzados aún desconocen.

Así que, gracias al Mensaje de los Elohim, tenemos mucha suerte. Entendemos y sentimos lo que los científicos más destacados no pueden comprender ni sentir. Una vez más, tengan cuidado: ¡no intenten comprender el Infinito! Nunca, jamás, podremos comprenderlo. Y si lo intentamos, podemos volvernos locos. Por eso, cuando llega el Mensaje de los Elohim, dicen: “¡No intenten comprenderlo, siéntanlo! Cuando lo sienten, se unen al Infinito. Si intentan comprenderlo, se separan del Infinito”.

Así que, ¡mediten!

Vídeo de Michel Devaux en el canal de YouTube Rael Francophone:

https://youtu.be/_Iyxx265oXo

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Sé tú mismo si quieres hacerme feliz.

agosto 10, 2025

La palabra “ángel” viene del griego ánghelos, que significa “Mensajero”. Todos ustedes son Mensajeros de amor, Mensajeros de los Elohim. No solo yo. Les encargué esa terrible misión. Para mí, es fácil. Pero para ustedes, fue una elección. Nadie los eligió. Un día, se levantaron y dijeron: “¡Seré un Mensajero de los Elohim!”. Y deben sentir esa maravillosa emoción cada vez que reparten un panfleto, cada vez que se sientan en la calle a meditar un minuto por la paz, cada vez que pronuncian la palabra “Elohim”.

La mejor oración es simplemente decir “Elohim”. Porque los están observando y se sienten orgullosos de ustedes cuando son ustedes mismos.

La gente puede mirarlos y pensar que les han lavado el cerebro para pertenecer a una secta extraña. Pero son ellos a quienes les han lavado el cerebro. ¡Tú elegiste ser tú mismo! Eso no es fácil, porque toda la sociedad intenta convertirte en alguien que no eres. Desde que empiezas la escuela, te dicen: “Tienes que ser así, cantar así, vestirte así”. Te moldean en algo que no eres. Entonces, un día, pasas por un proceso y dices: “¡Seré yo mismo!”. Si tienes la suerte de encontrar un buen maestro, un buen gurú, él intentará ayudarte a convertirte en quien realmente eres. Llevo cincuenta años haciéndolo; lo intento.

Hay quienes piensan que Maitreya cambia a las personas, convirtiéndolas en zombis. Pero es la sociedad la que los convierte en zombis. La televisión los convierte en zombis. Los políticos los convierten en zombis. Ve a cualquier gran ciudad y verás a la gente caminando de la misma manera, vistiendo la misma ropa, llevando los mismos maletines, persiguiendo el mismo objetivo: ganar dinero. Y cuando tienen el dinero, compran una casa que se ve exactamente igual a la de todos los demás.

En Japón, y también en Okinawa, hay muchos edificios donde todos los apartamentos son idénticos. Todos dicen: “Este es mi apartamento”. Llamo a estos edificios “casas para conejos” porque se parecen a las jaulas que usaba para criar conejos. A algunas personas les gusta acampar en vacaciones. Se sienten bien allí. Así que tienen una jaula vertical para conejos para su vida diaria (su apartamento) y una horizontal cuando acampan. Luego llegan a los setenta, se jubilan y van al cementerio preguntando: “¿Hay vida después de la muerte?”.

Y yo les pregunto: “¿Tuviste una vida antes de morir?”.

Tienes una vida cuando eres tú mismo. Mi objetivo siempre ha sido ayudarte a ser tú mismo.

Hace ocho años, esta hermosa mujer vino aquí [refiriéndose a su pareja]. Entró en mi casa, y lo primero que le dije fue: “¡Sé tú! ¡Si quieres hacerme feliz, sé tú!”.

Cuanto más son ustedes mismos, más orgulloso estoy de mí mismo. Soy jardinero, y para mí, todos son flores. En un jardín —que me encanta— encuentras hibiscos, orquídeas, violetas. Todas son hermosas, pero tan diferentes. No puedes pedirle a una violeta que se convierta en orquídea. Son ellas mismas. Te deseo lo mismo.

Cuando miro a los Raelianos, ustedes son mi jardín. Sean ustedes mismos. Iluminen con su luz. Algunos son pequeñas violetas, otros son hermosas orquídeas. ¿Cuál flor eres tú? Descúbrelo y conviértete en la mejor versión de ti mismo.

Así que por la mañana, puedes mirarte al espejo y enamorarte de ti mismo: “Soy una hermosa flor, creada por los Elohim”. Ellos son los primeros jardineros y quieren verte brillar.

¿Por qué tan poca gente va al planeta de la vida eterna? Porque para ir allí, debes ser tú mismo: brillando, bailando como Shizue, cantando como Lotus. Aunque no tengan la misma voz, canten su canción, no la de Lotus.

Cada uno tiene una canción: la canción de Tadao es la canción de Tadao; la canción de Viva es la canción de Viva. Conoces su canción, ¿verdad? “Viva la vie” [refiriéndose a la canción de Maitreya]. Canta tu propia canción. No imites a los demás. No te conformes.

¡Sé tú mismo! Y cuando te veo siendo tú mismo, ese es el mejor regalo que me puedes dar. Piensa y repite siempre: “¡Gracias, Elohim, por hacerme quien soy!”.

¡Gracias, Elohim!

Te deseo un hermoso Infinito; no solo un hermoso día, porque un día es demasiado corto. Te deseo una hermosa eternidad… más diez años.

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50% (Probabilidad de supervivencia)

agosto 6, 2025

Así que, ha llegado el momento del gran número. Aunque todo en el mundo vaya de mal en peor, ¡nuestra probabilidad de supervivencia sigue siendo del 50%! Tenemos la suerte de recibir información directamente de los Elohim, quienes tienen el poder de ver lo que está sucediendo antes que nosotros. El año pasado fue del 50% (diciembre del 79 dH). Debería haber mejorado, pero lamentablemente no ha sido así.

Pero el pronóstico es claro: las cosas no mejoran, sino que empeoran cada vez más. ¿Por qué sigue al 50% como el año pasado? El año pasado hubo menos bombas atómicas. Ahora, el número de bombas está aumentado rápidamente. China y Rusia producen bombas atómicas como si embotellaran agua mineral. Antes, aparecía quizás una bomba nueva cada semana. ¡Ahora son diez al día! Es una locura.

Y, sin embargo, como hay cada vez más bombas, los gobiernos tienen cada vez más miedo, porque saben que, si las usan también serán destruidos. Este “equilibrio del temor” es exactamente lo que queremos. Si todos tienen mucho miedo, tendremos más posibilidades de sobrevivir. Hace años dije: “¡Fabriquen más bombas atómicas! ¡Más, más!”. Porque todos tienen miedo, y el equilibrio del temor es lo que nos puede salvar.

Piénsenlo así: si tu vecino tiene un arma, tú también compras una. Si él compra diez armas, tú compras diez. Entonces, ninguno se atreverá a atacar al otro. Eso es hermoso. Eso es paz a través del temor. Y por eso espero que cada vez más países adquieran bombas atómicas. Cuando todos las tengan, todos tendrán miedo y nadie las usará. ¡Ya viene!

El verdadero peligro era cuando solo Estados Unidos, Rusia y China las tenían. En 1945, si Japón hubiera tenido bombas atómicas, Hiroshima nunca habría ocurrido, porque Estados Unidos habría temido represalias. Así que el peligro para Japón residía en que Japón no tenía la bomba atómica.

Y espero que muy pronto Japón tenga una bomba atómica, y sí, la tendrá. Y Taiwán, Corea del Sur, todos los países, y África. Si los 200 países de este planeta tuvieran la bomba atómica, nadie la usaría, porque estas bombas son muy poderosas.

Olvídense de la bomba de Hiroshima. Esa bomba fue como un petardo con el que juegan los niños: eso fue Hiroshima. Las bombas atómicas de hoy son tan poderosas que, si solo una fuera lanzada en medio de Japón, Japón desaparecería, solo existiría el océano. No destruiría solo Hiroshima, ni Tokio, ni Osaka, ¡no! todo Japón desaparecería en el océano.

Solo se necesitarían tres bombas atómicas para destruir a todo Estados Unidos de América. ¡No más de tres! ¡Oh, oh, oh!

¡Imagínense la potencia de las bombas que se fabrican hoy! Y los científicos trabajan para hacerlas aún más potentes cada día. Eso es hermoso, porque si ellos tienen miedo, todos tienen miedo. Con solo pulsar un botón rojo, no más vida en la Tierra. Con tan solo diez de las bombas actuales, no más vida en la Tierra. ¡Qué hermoso! Los Elohim crearon la vida, ¡y ahora tenemos el poder de destruirla toda! ¡Celebremos, porque podemos destruirla toda!

Pero no las usaremos. Pronto, todos los gobiernos de la Tierra se reunirán y dirán: “Un momento, no queremos destruir todo en la Tierra”. Ya tienen un acuerdo llamado “Tratado de No Proliferación Nuclear”, que significa: “Nosotros, los países grandes, podemos tenerlas. Ustedes, los países pequeños, no”. Estados Unidos, Rusia y China dicen: “Somos países grandes. Merecemos tenerlas porque somos responsables y nunca las usaremos, especialmente contra civiles”.

“Chotto matte Kudasai” (espera un momento), ¿quién la usó contra ciudades civiles? ¿Qué país lanzó una bomba atómica sobre una ciudad? ¿Fue la Alemania nazi? ¿Fue Corea? ¿Fue Libia? ¿Fue Irán? Solo un país lanzó la bomba atómica, no una, sino dos veces. No sobre bases militares, sino sobre ciudades llenas de mujeres yendo al mercado y niños pequeños en las escuelas. ¡Y ese país se autodenomina el más civilizado! ¡Ja, ja, ja! Es muy gracioso. ¡Estados Unidos! Y ahora intentan dar lecciones a todos los demás.

“Ustedes no son lo suficientemente conscientes como para tener bombas atómicas”, dicen. ¡Pero fueron ellos quienes las usaron! Es una locura. ¿Cómo pueden intentar dar lecciones al mundo sobre democracia, libertad, respeto a la vida y derechos humanos?

Hiroshima… ¡pum! Nagasaki… ¡pum! Y ahora afirman: “Queremos paz, queremos democracia”. Son unos mentirosos. Y esto no es solo teoría; realmente ocurrió. Hiroshima no es un sueño, es una historia real. Incluso hoy, la gente sigue llorando a sus padres, madres y abuelos que murieron allí.

Y podrían simplemente decir: “Oh, fue un error, lo sentimos”. Pero nunca lo han hecho. Cada año, un presidente estadounidense va a Hiroshima. Y cada año, ni una sola vez ha dicho “lo siento”. ¡Ni una sola vez! Nunca lo han dicho, a diferencia de los japoneses, que son tan buenos diciendo “gomennasai” (lo sentimos). ¡Nada! En cambio, dijeron: “Gracias a la bomba atómica, salvamos muchas vidas”. Wow! ¿Qué planeta es este? Murieron 300,000 personas, ¡pero ellos afirman: “Salvamos vidas”! ¿A qué clase de planeta me enviaron los Elohim? Están mintiendo, “mintiendo descaradamente”, como dicen los británicos. Sería tan fácil para el presidente estadounidense ir a Hiroshima y decir: “Gomennasai” (lo sentimos).

Es tan fácil; ¿Es difícil decir “lo sentimos”? ¡Jamás! ¡Jamás! Van, ponen flores, pero nunca dicen “lo siento”. Este es nuestro mundo: “Sí, cometimos un error mortal, pero no lo lamentamos. Fue para salvar vidas”. Lloro cada vez que lo pienso. No puedo dejar de llorar. No se puede cambiar el pasado, pero al menos sí se puede, como tan bien hacen en Japón, simplemente decir “lo siento”.

Solo una palabra, pero ¡no! En cambio, “¡Fue para salvar vidas!”. ¿Es esto una película de Mister Bean? Para mí es como una película de Charlie Chaplin. Son unos mentirosos, unos locos, y están dispuestos a repetirlo. Pero por suerte, pronto todos tendrán la bomba atómica.

Rusia ahora tiene la bomba atómica más poderosa. Pero no solo la bomba, sino el cohete para entregarla. Eso es lo realmente interesante: cohetes hipersónicos tan rápidos que viajan 14 veces la velocidad del sonido. Un cohete lanzado desde Moscú podría alcanzar Washington en diez minutos. ¡Diez minutos! ¡Eh! Así que nadie puede protegerse. No hay tiempo para pulsar un botón para la defensa, ¡imposible! Diez minutos, es casi lo mismo que pulsar el botón y que explote inmediatamente. ¡Diez minutos! Rusia lo tiene. Estados Unidos no. Y están muertos de miedo. China está muy cerca de tenerlo. India y Pakistán también. Y muchos otros países también. Muy pronto, todos los países del mundo podrán pulsar un botón, y en diez minutos, “juppun de”, llegará a cualquier lugar de la Tierra. ¡Maravilloso! ¡Fantástico! Así que todos tienen miedo, y este temor nos salvará. Gracias a esta tecnología avanzada, en ninguna guerra habrá ganadores: “Si destruyes mi país, yo destruyo el tuyo”. No una sola ciudad como Hiroshima; todo tu país se convertirá en vidrio. El calor de estas bombas atómicas hace que la tierra se derrita en vidrio, como una ventana.

Por eso todavía tenemos un 50% de posibilidades de sobrevivir.

No por la sabiduría de la gente, sino por el miedo.

¡Puro miedo! Los líderes lo saben, tienen asesores que les advierten: “No pulses el botón. Diez minutos después, explotaríamos”. La Casa Blanca quedaría a oscuras en diez minutos. El miedo los frena.

Vivimos tiempos fantásticos, somos muy afortunados. Gracias Elohim, por darnos la inteligencia que nos permite avanzar tan rápido que inhabilita nuestras armas. Leo las noticias a diario y me emocionan los informes sobre la velocidad de los cohetes. Los cohetes ahora cruzan el mundo en diez minutos. Avanzan tan rápido; pronto tardará quizás un minuto. Eso es lo que salvará al mundo. Cuando tienes armas que pueden destruirlo todo en un minuto, también te destruyen a ti.

Entonces te detienes y el próximo tratado no será sobre “no proliferación”, sino sobre “no producción”. Las naciones finalmente acordarán eliminar todas las armas. Esa es la única salida, está llegando y tú eres parte de ella.

Cada vez que meditas por la paz, ayudas a la humanidad a acercarse a ese mundo no violento. Cada vez que meditas por la paz, influyes en los gobiernos. Esta meditación de un minuto por la paz que hacemos juntos, es muy importante. Realmente estamos salvando a la humanidad. Nunca pienses: “Soy solo un pequeño ser humano. Si medito, no cambio nada”. ¡Sí que lo haces! Vivimos tiempos fantásticos. Podemos entenderlo, antes solo lo deseábamos. Ahora, la ciencia nos demuestra que nuestro cerebro influye en todos los demás cerebros. Gracias a la IA y a las computadoras cuánticas, nos damos cuenta de que todo influye en todo, que algunos átomos que se mueven en tu cerebro influyen en el movimiento de los átomos en otro planeta. Las computadoras cuánticas, el entrelazamiento, es el término científico. Ahora comprenden que cuando una partícula se mueve, otra partícula también se ve afectada por este movimiento. Por lo tanto, lo que ocurre en tu cerebro afecta al cerebro de todos.

Así que, mediten por la paz

Los amo. Ellos los aman. Y debemos difundir el amor por todas partes. ¡Feliz Año Nuevo!

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